Importante: el 31 de agosto de 2017, Google anunció la descontinuación de la aplicación, invitando a sus usuarios a exportar todos sus datos antes del 1 de septiembre de 2018, fecha del cierre definitivo de la aplicación. En la misma nota el Google Cultural Institute anunció la próxima disponibilidad de una nueva aplicación con el nombre de Google Arts & Culture, compatible con navegadores web, dispositivos Android e iOS.

Introducción

En 2008 Google inició Art Project, una iniciativa de digitalización de algunas de las obras de arte de los museos más importantes del mundo en altísima resolución. El proyecto se presentó y lanzó públicamente en 2011 con obras de instituciones como el Tate Britain de Londres, el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, la Galería Uffizi de Florencia o el Museo del Padro. La colección de Google suma actualmente más de 40.000 obras de arte de más de 200 museos e instituciones, para una audiencia aproximada de 15 millones de usuarios según fuentes del propio Google.

Desde el mismo año 2011, la iniciativa Art Project junto con otros proyectos como el World Wonders Project o las exposiciones virtuales de momentos históricos, forman parte del Google Cultural Institute. Una entidad creada, según Google, con el objetivo de “poner a disposición del público material cultural importante, además de conservarlo digitalmente a fin de educar y servir de inspiración a las futuras generaciones”.

 

Entre los museos e instituciones participantes de nuestro territorio, además del mencionado Museo del Prado, encontramos ejemplos tan importantes como los del Museu Nacional d’Art de Catalunya, El Reina Sofía o El Museo del Greco. Entidades que, además de compartir su patrimonio artístico o producir, en algunos casos, exposiciones virtuales, también permiten realizar visitas virtuales a sus sedes a través de la tecnología de Google Street View (fig. 1).

 

Recorrido virtual por el Reina Sofía

Fig. 1. Recorrido virtual por el Reina Sofía.

 

 

Tras años de colaboración con diferentes museos de todo el mundo, Google ofrece ahora de manera gratuita la aplicación que hay detrás del  Google Cultural Institute a otras instituciones o particulares que, no por ser menores, dejan de poseer fondos patrimoniales artísticos o documentales de gran valor. Uno de los ejemplos paradigmáticos es el caso de Dean Putney, un alemán que descubrió en 2011 un archivo fotográfico sobre la primera Guerra Mundial propiedad de su abuelo, Walter Koessler, y que ha compartido a través de la plataforma de Google (http://walterkoessler.culturalspot.org/). Sin embargo, aunque Google presume de haber abierto su plataforma, actualmente es necesario solicitar una invitación, por lo que se antoja difícil la participación de particulares o instituciones que no posean grandes tesoros que compartir.

Google Open Gallery es el nombre de la aplicación y entre sus principales funcionalidades encontramos la posibilidad de crear tanto galerías de imágenes o de grabaciones de audio y vídeo, como de realizar exposiciones virtuales a partir de estos materiales. Su interfaz de administración es simple e intuitiva y nos recuerda sobremanera a otros productos de la compañía como Google Drive.

 

 

Funcionalidades

Como hemos comentado anteriormente, Google Open Gallery permite, principalmente, crear colecciones o galerías de objetos digitales y exposiciones virtuales en torno a éstos.

Ingesta de objetos

Google Open Gallery permite cargar ficheros de hasta 50MB, así como buscar e importar vídeos directamente desde YouTube.

 

Interfaz de Google Open Gallery

Fig. 2. Interfaz de Google Open Gallery.

 

El formulario de creación de ítems dispone de una interesante cantidad de campos para describir nuestros objetos digitales. No obstante, detrás de ellos no encontramos ningún esquema de metadatos normalizado como Dublin Core, SPECTRUM o LIDO. En total, 26 elementos que aparecen en forma de formulario o escondidos bajo el desplegable “Añadir un campo nuevo” (fig. 4). Los elementos son: título, descripción, creador, fecha, geolocalización, asunto, atribución, cita, colaborador, derechos, descripción larga, editor, fecha de creación, fecha de publicación, formato, historia, idioma del material, lugar de creación, lugar de publicación, origen, soporte, tipo, transcripción, ubicación almacenada, ubicación mostrada y ver en el sitio de la institución. El sistema también permite añadir etiquetas bajo tres taxonomías diferentes: creador, tema y soporte (fig. 4).

 

editor de items de Google Open Gallery

Fig. 3. Editor de items de Google Open Gallery 1/2.

 

Editor de items de Google Open Gallery

Fig. 4. Editor de items de Google Open Gallery 2/2.

 

Para cada objeto subido a la plataforma, el sistema nos permite mantenerlo público o privado, así como determinar dónde puede ser visto: sólo en nuestro sitio de Open Gallery, incrustado en webs de terceros o ambas opciones.

Exposiciones virtuales

Para la creación de exposiciones virtuales la plataforma ofrece un asistente muy intuitivo mediante el cual podemos añadir los datos básicos de la exposición (título y descripción), así como diferentes secciones y paneles bajo los cuales iremos incorporando los objetos digitales que hemos subido con anterioridad (fig. 5). Como decimos, se trata de un asistente muy fácil de utilizar, pero muy limitado en cuanto a la posibilidad de organizar los elementos dentro de la página, crear jerarquías o relaciones entre ellos. Opciones muy importantes en el diseño de las diferentes salas de una exposición tanto física como virtual.

 

Editor de exposiciones de Google Open Gallery

Fig. 5. Editor de exposiciones de Google Open Gallery.

 

Diseño del frontend

Todos los sitios creados con Open Gallery presentan una interfaz pública muy similar. El motivo no es otro que las severas limitaciones que impone la plataforma a la hora de personalizar ese frontend o interfaz pública. La personalización se limita a la posibilidad de subir nuestro logo, cambiar la tipografía (limitada a una selección) y a escoger los colores del fondo y del texto (fig. 6).

 

Diseño de la interfaz pública.

Fig. 6. Diseño de la interfaz pública.

 

Por lo que respecta a las opciones de contenido, desde el apartado que se observa en la figura 6 también es posible introducir el contenido para una página modelo del tipo “Acerca de”, crear un menú en la parte superior derecha de la interfaz a partir de diferentes enlaces personalizados, escoger el tipo de página de inicio entre dos posibilidades: un carrusel de imágenes a pantalla completa o una vista tipo galería y, finalmente, determinar qué contenido deseamos que aparezca en nuestra home: los últimos elementos añadidos o una selección personalizada.

En cuanto a la adaptación de la interfaz a su consulta mediante dispositivos móviles, es necesario destacar que actualmente la plataforma no ofrece una versión pensada para que estas galerías o exposiciones se puedan consultar de una manera eficiente mediante terminales diferentes a los equipos de escritorio. El hecho de tratarse de un producto cerrado, tampoco nos permite personalizar la interfaz para solucionar este hándicap.

Opciones de insertar

El sistema nos permite decidir si queremos dejar o no a terceros la posibilidad de incrustar nuestros objetos y exposiciones en sus respectivos webs. No es posible permitir dejar insertar uno de estos dos elementos y el otro no, sin embargo, si podemos añadir excepciones personalizadas tanto si hemos determinado como regla general que nadie pueda insertar nuestros contenidos, como si lo hemos permitido. El sistema también nos muestra la lista de sitios en los que nuestros contenidos han sido incrustados.

Gestión de usuarios

Open Gallery permite añadir nuevos usuarios colaboradores a nuestro proyecto, siempre y cuando dispongan de una cuenta de Gmail. Sin embargo, sólo existe el perfil de administrador para todos ellos. La posibilidad de disponer de otros perfiles con menos privilegios de acceso es un must have para cualquier aplicación de estas características que también echamos en falta.

Analítica

Por sí misma, la aplicación proporciona datos estadísticos básicos acerca de las visitas recibidas. Además, también es posible vincularla a nuestra cuenta de Google Analytics para obtener muchos más detalles acerca de su funcionamiento.

 

Críticas

La mayoría de entradas y noticias en blogs y medios de comunicación se han limitado a presentar la iniciativa y destacar algunos de sus aspectos positivos. En esta entrada, después de haber hecho un rápido repaso a la historia de la iniciativa y a las principales funcionalidades de la aplicación, pienso que también es conveniente destacar algunos aspectos no tan positivos o, por lo menos, algunas de las cosas que se deberían tener en cuenta antes de iniciar un proyecto con Google Open Gallery.

El primero de estos aspectos tiene que ver con los derechos de autor. A diferencia de implementar un portal propio con software libre o cualquier otra aplicación comercial de servidor, en el momento de dar de alta un perfil en Open Gallery debemos aceptar su licencia de uso de la que citamos el siguiente párrafo:

Al subir, almacenar o recibir contenido o al enviarlo a nuestros Servicios o a través de ellos, concedes a Google (y a sus colaboradores) una licencia mundial para usar, alojar, almacenar, reproducir, modificar, crear obras derivadas (por ejemplo, las que resulten de la traducción, la adaptación u otros cambios que realicemos para que tu contenido se adapte mejor a nuestros Servicios), comunicar, publicar, ejecutar o mostrar públicamente y distribuir dicho contenido. Google usará los derechos que le confiere esta licencia únicamente con el fin de proporcionar, promocionar y mejorar los Servicios y de desarrollar servicios nuevos. Esta licencia seguirá vigente incluso cuando dejes de usar nuestros Servicios […]

En este sentido, es imprescindible tanto asegurarnos de que poseemos los derechos necesarios sobre las obras para poder conceder esa licencia de uso a Google, como valorar si queremos que la empresa nortemaricana pueda tener todos esos privilegios para con nuestros contenidos.

También es importante tener en cuenta que tal y como ya ha pasado con otros servicios de Google o de empresas similares, podría llegar el día en el que se deje de dar soporte a la iniciativa, cerrando no sólo el alta a los servicios de Google Open Gallery, sino también el acceso a los proyectos creados. Aunque Google se ha caracterizado por avisar con suficiente antelación antes de cerrar sus productos y plataformas y de proporcionar facilidades para que sus usuarios pudieran descargar sus datos (un claro ejemplo lo encontramos en el caso de Google Reader), el cambio a otra plataforma siempre supone una dificultad para cualquier entidad. En este caso, sin un esquema de metadatos normalizado detrás de las descripciones y sin la posibilidad de recolectar la información para, por ejemplo, llevárnosla a otras plataformas vía OAI, se antoja complicada la migración a otros sistemas si no es de una manera casi manual o invirtiendo tiempo y dinero en mágicas pasarelas.

Uno de los pocos blogs que se ha mostrado crítico con Google Open Gallery es Hyperallergic (fig. 7). Sus autores destacan la posibilidad de que Google acabe insertando publicidad en nuestros portales y sobretodo lo poco “abierta” que es la plataforma si para poder utilizarla antes debemos solicitar una invitación que el propio Google debe aceptar. También, como en el caso de Google Books, piensan que detrás de la iniciativa existe un interés por parte de Google por obtener ciertos derechos sobre nuestros contenidos a cambio de la prestación del servicio.

 

Critica a Google Open Gallery

Fig. 7. Fuente: Hrag Vartanian/Hyperallergic.

 

Conclusiones

Google Open Gallery es un servicio gratuito de Google que permite a instituciones con fondos museísticos, documentales y de archivo poner a disposición de sus usuarios sus colecciones a través de Internet de una manera rápida y eficaz. El servicio aunque “abierto a todos”, requiere de la aceptación previa por parte de Google por lo que, a priori y viendo el tipo de instituciones participantes hasta ahora, parece complicado que pequeñas instituciones puedan formar parte del proyecto. Son precisamente esas pequeñas instituciones, las que normalmente tienen mayores dificultades para implementar un software como Omeka o CollectiveAccess, las que podrían estar más interesadas en Open Gallery. En cambio, pienso que la participación de grandes instituciones, con suficientes recursos como para implementar sus propios portales, debe limitarse a los casos en los que el beneficio suponga algo más que la simple publicación, creación y mantenimiento del portal de manera gratuita. Me refiero, por ejemplo, a una mayor visibilidad en la Red, o a la posibilidad de que los contenidos en Open Gallery se posicionen mejor en los resultados de Google que mediante otras plataformas. En cualquier caso, estos beneficios no son, de momento, en absoluto evidentes.

¿Qué pensáis vosotros de Google Open Gallery?

 

Más información:

Página de Google+ del Google Cultural Institute