El próximo 3 de mayo se celebra el Día internacional anti-DRM. Un evento, promovido por la Free Software Foundation, y secundado por activistas y entidades de todo del mundo, que busca concienciar y sensibilizar a la población de los peligros que representan estas tecnologías.

¿Qué es el DRM?

Los DRM (Digital Rights Management) son un conjunto de tecnologías que imponen ciertos límites a los contenidos digitales. Estos límites han sido pensados y diseñados por algunas de las principales compañías distribuidoras de contenido digital (véase Warner, Sony, Disney, Amazon, Netflix…).

Los DRM otorgan un poder y control absoluto al productor sobre el contenido digital en detrimento del consumidor, aún habiendo satisfecho éste la compra del ejemplar. En este sentido, un libro electrónico, una película o un videojuego con DRM jamás pertenecerá al comprador, el cual se ve sometido a un “alquiler” permanente de la cosa, con lo que esto implica en cuanto a la capacidad para vender, prestar o regalar el ejemplar adquirido. Pero la imposibilidad de poseer la cosa no es el principal ni único problema derivado del uso de estas tecnologías como veremos más adelante.Logo de Defective by design

Los DRM funcionan mediante tecnologías privativas de grandes compañías como Adobe o Microsoft, que los distribuidores antes mencionados, obligan a sus clientes a instalar en sus dispositivos para gestionar este control sobre los contenidos. El último gran “avance” para este tipo de prácticas ha sido su voluntad de interferir en el estándar HTML5, sustituto natural de tecnologías obsoletas como Flash o Silverlight para la distribución de contenidos en la Web.

Los peligros del DRM

Pero, cuáles son realmente los peligros de los DRM: privacidad, propiedad, usabilidad y accesibilidad, son sólo algunos de los problemas derivados de la implantación de estas tecnologías. La Free Software Foundation, resume en la siguiente tabla enmarcada en su campaña DefectiveByDesign las principales razones por las que debemos luchar contra los DRM, comparando las libertades asociadas a un libro impreso frente a los límites impuestos por los ebooks con DRM.

With printed books With DRM’d ebook
privacy You can buy one with cash, anonymously. You identify yourself to get an ebook.
 ownership You own it. You are always treated like you are renting the book.
 storage You can keep your book wherever you like. You can only read the book on authorized devices.
usability  You don’t need to sign a license restricting how you use the book. You sign a license restricting how you may use the ebook.
software  You don’t need a special app to read the book. You need approved apps to read the book.
sharing  You can give, lend or sell the book to a friend. You can lend some books, but never sell or pass them on.
copying  You can, physically, scan and copy the book. You can’t copy the ebook for any reason.
copyright  Does its job. Is irrelevant and fair use gone as the ebook is locked forever.
burning  Nobody has the power to destroy your book but you. Ebooks can be remotely deleted as Amazon did to 1984 

En base a lo expuesto anteriormente, cabe destacar que estas tecnologías se sitúan muy por encima de las leyes que protegen los derechos de autor, imponiendo un uso abusivo de tales derechos. Además, como pasa de costumbre, los principales beneficiados de la implantación de estos “candados” no son los autores, sino las grandes compañías que basan sus ingresos en modelos de negocio obsoletos, mientras siguen maltratando a quiénes les dan de comer: artistas y clientes que pagan por las obras de esos artistas.

El DRM no protege a los artistas, sólo a las grandes compañías y a sus modelos de negocio

Por todo lo anterior, el próximo 3 de mayo expresa tu rechazo contra los DRM!